“LA PURIFICACIÓN DE LOS ORIENTALES”

MARCO HISTÓRICO DE LA PROPUESTA por Pori Ferrer

José Gervasio Artigas nació en 1764 en Montevideo y murió en 1850, a los 86 años, en Asunción de Paraguay en el Camposanto de los Insolventes.

En el período de 1815 a 1820  instaló, a orillas del río Uruguay, el Campamento de la Purificación del Hervidero.

Al gran caudillo rural José Artigas secundaban el cura Monterroso y un joven revolucionario de apellido Barreiro.

En ese período José Artigas fue reconocido como el Protector de Los Pueblos Libres. Pueblos que cubrían una amplia región de similares características sociales, culturales y económicas.

Es significativo que el caudillo Artigas eligiera para establecer su centro de operaciones, de poder y recursos, un campamento en un lugar desolado pudiendo tanto en Montevideo, en Buenos Aires o en cualquiera de los otros poblados de la región, incluso en el cercano Paysandú o Mercedes.

Su poder era en ese momento total y respetado, tanto por los Cabildos de Buenos Aires como los de Montevideo o Córdoba.

Nucleó en ese campamento a más de cinco mil personas, en su mayoría marginadas sociales o perseguidas, incluidas tribus indígenas como los abipones, guaraníes y charrúas.

Las referencias de terceros, como los comerciantes ingleses, describen el campamento como una aglomeración de ranchitos de barro y tolderías de cuero.

Era el lugar en que se intentaría “purificar las almas” , según el cura Monterroso, de los enemigos del proyecto artiguista, que eran enviados al campamento con ese fin, desde todas la regiones que abarcaba la autoridad del caudillo Artigas.

En ese campamento se redactaron documentos básicos del ideario artiguista, como lo fue el Reglamento de Tierras, un primer intento de reforma agraria enfocada en la producción familiar.

También se firmó un Tratado de Libre Comercio con Inglaterra, abriendo así la producción de la región a los centros comerciales de Europa a través de los ingleses.

Se otorgaron allí más de cincuenta Patentes de Corso que autorizaban, a los capitanes de esos barcos, a atacar y capturar a los enemigos del proyecto artiguista por todo el mundo.

Algunas de esas patentes se conservan en el Puerto de Baltimore, desde dónde operaban “ Corsarios Artiguistas” enarbolando su bandera.

Y del protagonista, cuadillo líder de ese movimiento, no quedaron más que relatos de quienes se animaron a visitar su campamento y conversar con él, pero en ningún caso se documentó una imagen suya, aunque ya en Buenos Aires y Montevideo estaban establecidos retratistas europeos que se dedicaban a retratar a los patricios y personajes de la época.

Cinco años a la intemperie, nucleando una población bajo amenaza de guerra permanente con un enemigo muy poderoso como lo era el Imperio Portugués, es una hazaña portentosa.

Mientras, fuera del campamento, en Europa,se comenzaba a transitar el nacimiento del Mundo Moderno.

David retrataba a Napoleón, Turner pintaba el nacimiento del buque a vapor, Beethoven iba por su 9na.Sinfonía.

Rossini, Talleyrand,Byron…la niña Sand se vestía como varón.

El norteamericano Portland descubría la mezcla de cal y arcilla e inventaba el “portland”.

El minué se substituía por el vals, las velas por los mecheros a gas, las velas por calderas a vapor, las calzas o calzones por los pantalones…

Se descubría la vacuna antivariólica y se comenzaban a aplicar para controlar epidemias. Vale acotar que en el Campamento de Purificación fue donde primero comenzaron a aplicarse estas vacunas, a pedido expreso del caudillo Artigas.

Las lanzas, las flechas, las espadas y las boleadoras  dejaban paso a las armas basadas en la pólvora.

En los pedidos de Artigas de provisiones para el campamento se anota azufre para fabricar pólvora, crucifijos y cuerdas para violines…

Artigas, un misterio aún por descubrir, que en nada se refleja en el cuadro de Blanes, ese hombre vestido como Blandengue Español a las puertas de la Ciudadela de Montevideo.

Un cuadro que fue realizado a pedido del Dictador Máximo Santos en 1884, a efectos de darle imagen a un mito nacional, para contraponerlo a los caudillos del Partido Blanco y del Colorado, de los cuales era enemigo.

En el nacimiento del Mundo Moderno pues, el caudillo Artigas se abroquelaba en el Cuartel General de la Purificación del Hervidero, y marcaba rumbos sentado en una cabeza de toro, al lado de un fogón, rodeado del cura Monterroso, su asistente Barreiro, su amada Melchora Cuenca y sus charrúas, el cuerpo de choque guerrero que lo secundaba y protegía.

Mientras, el ejército portugués avanzaba por todo el territorio de la Banda Oriental, rumbo a Montevideo, donde sería recibido de brazos abiertos por el Cabildo que tanto había temido al ideario artiguista.

Ejército que a su paso, fue derrotando a las guerrillas artiguistas, y consiguiendo la adhesión de “orientales”, entre ellos de Rivera, quién había sido uno de los principales Capitanes de Artigas.

Acorralado en el litoral oeste de la Banda Oriental, abandonado por sus principales Capitanes, traicionado por la élite social de Montevideo y Buenos Aires, Artigas abandonó la lucha y entregó sus banderas, refugiándose en Paraguay en 1820, bajo el “paraguas” del Dictador Francia que se lo permitió.

Así terminó, en menos de cinco años, la saga del Cuartel General de la Purificación del Hervidero, declarado sitio histórico a expropiarse en el 2011, pero expropiación que nunca se llevó a cabo por ningún gobierno.

Aún.

PORI FERRER.

Paysandú. 1 de marzo del 2022.

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